
El motivo de la denuncia es que Google 'tiene la intención' de digitalizar millones de libros para disponerlos en Internet (Google Book Share). ¿Qué hay de coincidencia en que la editorial y la propuesta de un buscador europeo (Quaero) provengan del mismo país? No sabemos si es realmente sincera la declaración del grupo editorial de que su objetivo es la protección de los fondos editoriales de sus empresas Le Seuil, (Francia), Delachaux et Niestlé (Suiza) y Abrams (EE. UU.). El origen de la denuncia es que Google ha digitalizado sin autorización extractos de cientos de libros de esta editorial que residen en la Biblioteca de Michigan.
Hace unos días leí que el monopolio sobre la patente del cinetoscopio en la Silent Era provocó que algunos productores miraran Hollywood como solución no solo por su clima y la diversidad de sus parajes, sino por su cercanía con la frontera Mexicana, ya que eran perseguidos por agentes federales y tenían que recoger de tanto en tanto sus bártulos y huir.
Es curioso que la mayor expansión norteamericana se haya producido a través de una industria que nació de la infracción de una patente. Las especias, el caucho, el cine... ¿Le toca a Internet?
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